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El Emo cholo
30th Junio 2008
Nuestra unidad de investigación ha realizado el fin de semana una, umm, investigación sobre esta nueva (ni tan nueva) especie urbana que pulula por las calles de nuestra tres veces coronada villa. Huachaferías aparte, pasamos a publicar el (mini) informe incompleto de nuestro reportero asignado, quien recibió de todas maneras su jornal por una chamba realizada a media caña. Y dice así:

El Emo cholo
A diferencia de sus pares, el Emo Original (léase ‘oríyinal’) anglo o el capitalino Emo A/B, el Emo cholo aporta nuevas tendencias al look urbano que caracteriza a su especie.
Ahí donde el look descuidado hecho moda es una decisión, en el Emo cholo se convierte en resignación: lleva las zapatillas a cuadritos blanco y negro con su toque justo de polvo y tierra, luego de andar por las arenosas calles de algún pujante distrito; y los parches en su mochila, más que para adornar, sirven para ocultar tremendos chuzos que algún amigo de lo ajeno dejó como evidencia en el último concierto al que asistió el Emo cholo. Mientras que el pelo trinchudo, peinado con no poco esfuerzo buscando el estilo deseado, sufre los avatares del viaje en un bus repleto de miradas curiosas, cuando no burlonas.
La espaldaza y los brazotes recios del Emo cholo distan de la apariencia frágil y andrógina del Emo Original, pero no es algo que un polo rosado talla large, a lo ancho más que a lo largo, no pueda disimular. Del mismo modo, la pareja del Emo cholo, la Emo chola, insiste en lucir los blue jeans negros (N.E: nótese la bestialidad, estimado lector) que sus primas hermanas lejanas, las patilargas y gráciles Emo skinny visten con facilidad. Por lo apretado del pantalón, y la característica (inexistente) cintura y cadera pulposa de la Emo chola, el look resultante asemeja más a una salchicha huachana o, para ser más exactos, a una rica morcilla…
*En este momento fue que el reportero asignado se tuvo que bajar del micro pues ya había llegado a su paradero (en la Plaza Washington, ironías de la vida), dando por concluído de manera abrupta su informe. ¡Vago de mierda, ni más!

